Ya han pasado casi dos meses desde que vivo en Buenos Aires y apenas ayer me tomé la tarea de conocer uno de esos destinos obligados del que decida venir a esta ciudad.
Diría yo que un lugar que tiene más fama que méritos, el municipio de Tigre es en todo caso un lugar que reúne muchos turistas que quieren darse un paso por Paraguay, que planean pasar un fin de semana en una isla o simplemente estar fuera de la ciudad.
Un "San Alejo" gigante, una plaza de artesanías, manualidades y cosas de poco interés para una persona como yo, que prefiere comprar cosas industrializadas, sin dejar de admitir que es un trabajo muy lindo y que se necesita mucho talento y dedicación para hacer esas cosas que la verdad no me gustan.
Sin embargo, lo que no se puede obviar es una pasión y eso de que le metan a unos los dedos a la llaga siempre funciona, por eso no me pude resistir a estos imanes, cero oficiales, lejos de ser perfectos, pero muy bien elaborados y hermosos.
En ultimas, confirmé lo que siempre he dicho en todas partes: "La gente sí compra maricadas!"
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