Cualquier coleccionista de lo que sea debe sobre-valorar algo que sea oriental, ver algo que a uno le gusta con letras en Chino, Japonés, Taiwanes o cualquier otro idioma que sea lleno de esos "muñequitos" que uno no entiende, es el orgasmo más placentero del mundo coleccionista.
Así que no voy a explicar ese sentimiento visceral que me invade con esta nueva adquisición, a la que no le bastó con ser de esa familia de ojos lineales y casi cerrados, sino que remató con ser de mi era favorita y últimamente menos consentida.

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