viernes, 30 de agosto de 2013

Verdaderamente Feliz

Después de un sábado de fiesta, la opción fue salir a caminar, recorrer las ferias de San Telmo, sentir el calor del sol que difícilmente se hace notar entre semana, conocer algo nuevo lleno de cosas que ya había visto aprovechando la buena compañía.

Hicimos un recorrido no muy largo la verdad, el camino era una feria llena de de objetos  viejos, algunos poco interesantes, otros muy feos, en mal estado y hasta sucias, entonces no había una decisión más lógica que seguir derecho, medio observando el centenar de cosas que realmente no queríamos ver ni comprar.

Todo fue igual hasta que llegamos a un lugar lleno de colores, el paraíso de cualquier diseñador o persona con buen gusto, el lugar brillaba tanto entre tantas cosas obsoletas, viejas y sin uso, que evidentemente fue nuestro destino inmediato.

Salimos felices y antojados de todo lo que había, tenían algo para poner en cada rincón d
e la casa, pero queríamos seguir nuestro recorrido para ver si otro lugar nos podía sorprender de la misma manera.

Para mi felicidad absoluta, poco compartida con las personas con las que compartía el recorrido, en la plaza de Dorrego  me acerqué a un señor que vende vinilos,  atraído por el True Blue de Estados Unidos, sólo porque tenía un sello que el mío no, pero para mi sorpresa, me encontré con la versión prensada en español, en la portada, la contraportada y las etiquetas.

Para mi es un ítem de lujo, extraño y lindo, aunque lo más seguro es que muchas personas en Argentina lo tengan y sepan o no lo que tienen en su mano, fue la primera vez que lo vi, enloquecí y me da mucho gusto de que sea mío.














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